El cine de Chile tiene una historia de 117 años. Se originó poco después del inicio de la cinematografía —ocurrido en el Salon indien du Grand Café de París el 28 de diciembre de 1895, cuando los hermanos Lumière proyectaron comercialmente La Sortie des usines Lumière à Lyon—,1 2 3 con el estreno en el salón de la Filarmónica de Iquique el 20 de mayo de 1897 del documental Una cueca en Cavancha, del director Luis Oddó Osorio,4 una de las primeras cintas de Chile filmadas y exhibidas en dicho país5 —con anterioridad, el empresario Francisco de Paula había mostrado el quinetoscopio en Santiago el 17 de febrero de 1895 y se había llevado a cabo la primera exhibición pública de las cintas de los hermanos Lumière en la capital chilena el 25 de agosto de 1896—.6

En las décadas siguientes, marcaron hitos Ejercicio general del Cuerpo de Bomberos (1902), la primera película completamente filmada y procesada en Chile;7 8 La baraja de la muerte (o El enigma de la calle del Lord) (1916), considerado el primer filme argumental chileno;9 La trasmisión del mando presidencial (1920), la primera cinta animada del país;10 y Norte y Sur (1934), la primera película sonora de Chile.11 La película chilena más antigua que se puede ver en la actualidad es Un paseo a Playa Ancha (1903), dirigida por el francés A. Massonnier, uno de los aprendices de los hermanos Lumière.12

Durante el gobierno de Juan Antonio Ríos y bajo el alero de la CORFO, el decreto 2581 de 1942 del Ministerio de Justicia creó Chilefilms,13 con el objetivo de producir filmes no sólo para el público local sino también para el resto de América Latina, siguiendo como modelo el estilo de los estudios de Hollywood.

El cine no tardó mucho tiempo en llegar a nuestro país. Ya en 1896, un año después de la primera proyección en Francia, se realizó en Chile el primer programa cinematográfico en el Teatro Unión Central de Santiago. Hasta 1910, lo que podía ver un espectador chileno ensalas eran básicamente producciones extranjeras odocumentales nacionales articulados sobre la base de vistas de lugares sin mayor intención narrativa. Hasta que en 1910, con motivo del Centenario de la Independencia, Adolfo Urzúa filmó y exhibió Manuel Rodríguez, primera película nacional. Las primeras producciones chilenas eran una suerte de "teatro filmado". De hecho, directoresy actores provenían del mundo del teatro. A pesar de los problemas de esta incipiente industria (estrechez financiera, iniciativas exclusivamente individuales), el cine se develó como un espectáculo muy popular. A partir de 1915 surgieron las primeras revistas de cine, lo que permitiría mayor difusión y una suerte de "educación cinematográfica" a través de la crítica.

Efectivamente, la década de 1920 fue testigo del auge del cine chileno. Entre 1923 y 1927 se realizaron nada menos que 54 largometrajes argumentales en Chile. Por supuesto, se trataba de películas mudas aún. Lamentablemente la mayor parte de ellas se ha perdido o deteriorado con el tiempo. Sin embargo, gracias a la labor de conservación se ha podido rescatar parte importante del patrimonio fílmico nacional. Las temáticas de estas primeras películas chilenas eran básicamente relaciones amorosas, situaciones criminales, reconstrucciones históricas e identidades regionales, entre otras. En esta década destacó la figura de Pedro Sienna, actor y director, responsable de obras clave como Un grito en el mar (1924) y El húsar de la muerte (1925). El impacto del cine en la sociedad chilena se pudo apreciar en el nacimiento de la censura oficial, cuando en 1925 el Gobierno de Arturo Alessandri creó un organismo encargado de calificar toda obra a exhibir en el país.

Hacia fines de la década de 1920 decayó la producción nacional, debido a la arremetida de las compañías distribuidoras de Estados Unidos y a la gran depresión económica. A fines de la década de 1930 la producción nacional retomó su actividad. Y fue en estos años en los que se consolidaron directores como Jorge "Coke" Délano (con Norte y Sur, de 1934, primer film sonoro chileno), 

el italiano Eugenio de Liguoro (Verdejo gasta un millón de 1941 y Entre gallos y medianoche de 1942) y el argentino José Bohr (P'al otro la'o, de 1942), que lograron convocar en masa al público nacional. a partir de estos éxitos, la recién instalada Corporación de Fomento decidió crear en 1942 una compañía nacional, Chile Films, que en menos de una década produjo varias obras, destacando La amarga verdad (1945) de Carlos Borcosque, El hombre que se llevaron (1946) de Jorge Délano y La dama de las camelias (1947) de José Bohr, entre otras. Sin embargo los éxitos fueron fugaces y a fines de la década de 1940 la productora se sumergió en una profunda crisis económica, pasando a manos privadas hasta la década de 1960.

 

el italiano Eugenio de Liguoro (Verdejo gasta un millón de 1941 y Entre gallos y medianoche de 1942) y el argentino José Bohr (P'al otro la'o, de 1942), que lograron convocar en masa al público nacional. a partir de estos éxitos, la recién instalada Corporación de Fomento decidió crear en 1942 una compañía nacional, Chile Films, que en menos de una década produjo varias obras, destacando La amarga verdad (1945) de Carlos Borcosque, El hombre que se llevaron (1946) de Jorge Délano y La dama de las camelias (1947) de José Bohr, entre otras. Sin embargo los éxitos fueron fugaces y a fines de la década de 1940 la productora se sumergió en una profunda crisis económica, pasando a manos privadas hasta la década de 1960.